Un niño pequeño vivía en una isla fantástica, rodeada de un mar azul muy brillante y calmo, desde donde estaba su casa donde vivía con sus padres y hermanos, se veían una cantidad de otras pequeñas islas en forma de cadena que parecían rodear su isla.
En la isla había un bosque muy bonito muy lleno de árboles con hojas muy verdes de todos los matices, el bosque tenía árboles viejos altos y bajos y otros más pequeños. En el centro de la isla había un pequeño lago de donde sacaban el agua dulce con la que se bañaban, lavaban la ropa y tomaban cuando tenían sed.
El papá trabajaba todos los días en una huerta donde cultivaba tomates, papas, lechuga y variadas frutas, como manzanas, bananas y naranjas. Ellos se alimentaban de eso y de la pesca que realizaban sus hermanos mayores, todos los días, el los acompañaba mientras ellos pescaban y había aprendido muy bien a hacerlo, en muchas ocasiones sacó peces más grandes que los hermanos sacaban y lo disfrutaba mucho.
Solo pescaban lo necesario para la comida del día, para dejar que los peces siguieran en el mar mientras ellos no necesitaran comer. Los había grandes y pequeños, y de todos los colores, el había aprendido también cuales se comían y cuales no.
Mientras realizaba esta tarea el niño miraba las islas que se veían desde la playa y soñaba poder navegar hasta allí algún día y tener aventuras, pero como era pequeño no se lo permitían todavía.
De cualquier manera al terminar sus tareas el niño se dirigía al bosque donde juntaba ramas y hojas para construir una balsa, con la cual cuando fuera más grande utilizaría para navegar hacia las islas.
Juntaba ramas finas y gruesas y además acumulaba unas hojas largas de palmera con la que pensaba fabricar una vela. Así pasaron varios años y un día decidió que ya era bastante grande para navegar y le pidió permiso a sus padres para construir su balsa, y ellos se lo dieron, además de agregarle una cantidad de recomendaciones para su seguridad que el memorizó para no cometer errores. Era muy obediente.
Había llegado el día y entonces fue al bosque y acerco todas las cosas que había juntado con los años y comenzó a armar su balsa, que luego de unos meses estuvo lista, con su vela de hojas entrelazadas.
Sus hermanos lo felicitaron cuando la había terminado y también le pidieron de acompañarlo, y el con mucha alegría les dijo que sí pero había lugar en la balsa solo para uno por vez, así que planificaron sus viajes con mucho cuidado.
En el primer viaje fue su hermano mayor con él, y se lanzaron al mar hacia la cadena de islas, el viaje fue muy bonito y descubrieron otras islas también con otros niños y otras deshabitadas. Eligieron una y decidieron que esa isla iba a ser un lugar de diversión para todos los niños que habían descubierto en las otras islas y así se lo comunicaron a cada uno de ellos en los siguientes viajes.
Todos los niños aprendieron a fabricar balsas para poder viajar desde sus islas hacia la isla que ellos llamaron “La Isla de los Sueños”, y ahí se reunían y jugaban y charlaban, se divertían muchísimo.
La isla que habían encontrado les guardaba muchos secretos que pronto les contaré en el próximo cuento que se llamará “La Isla de los Sueños”
Mientras tanto imaginen cuales serán los secretos de la isla. Hasta pronto.
El Guardián

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quisiera que me manden imajenes de paisajes e islas como esta