En el medio de un bosque muy hermoso, lleno de árboles muy grandes y viejos, había una pequeña casa de madera. Tenía una hermosa chimenea que sus dueños prendían todos los inviernos y la dejaba agradablemente calentita.
Los dueños no eran gente común, sino una familia de ardillas, estaban la mamá, el papá y dos ardillitas muy picaras que se llamaban Pik y Pok. A estos dos pilluelos les encantaba jugar en el bosque y treparse a cada árbol que encontraban, se pasaban todo el día jugando y corriendo, eran incansables.
La mamá para que no se alejaran mucho y perderlos de vista les dijo que más allá de los grandes árboles que se veían desde la casa había un gran lago, pero que no era un lago como todos donde poder ir a jugar y nadar, este lago era encantado, y que si se acercaban a él podrían llevarse una sorpresa no muy buena.
Pero estas dos ardillitas picaronas en lugar de asustarse por el cuento del lago, la idea de ir les daba cada día más y más curiosidad. Así que un día como cualquier otro Pik y Pok salieron a correr, pero esta vez iban directamente hacia el lago.
Entonces no bien salieron de su casa corrieron como locos hacia más allá de los árboles que la mamá les había contado. Al rato de haber pasado los árboles encontraron el lago, en un primer momento se detuvieron sorprendidos por haberlo encontrado y se quedaron mirándolo con sorpresa y temor.
Vieron que por un lado de este lago caía agua que venía de las montañas en forma de cascada, y que al tocar el lago se formaban unas ondas sobre el agua que parecían perderse en él. Era muy grande y no se veía la otra orilla y el reflejo de los árboles alrededor le daba un color verde en los bordes que se iba transformando en verde más claro hasta convertirse a la distancia en color azul oscuro.
Luego de observarlo un rato, su desconfianza desapareció y se acercaron velozmente hacia la cascada, a medida que se acercaban se dieron cuenta que la cascada no hacía ruido como normalmente hacen todos al caer, esta no hacía ningún ruido. Se detuvieron junto a la cascada sorprendidos por el inmenso silencio que había y entonces se dieron cuenta que alrededor de este lago nada hacía ruido, pues tampoco se escuchaban los ruidos de las hojas al moverse con el viento y vieron unos pájaros que parecían cantar pero tampoco se escuchaba su canción.
Pik que fue el primero en sorprenderse por esto tan raro, le quiso decir a Pok que mejor se iban pues comenzaba a asustarse por ese silencio extraño que rodeaba este lago, pero sus labios se movieron pero su voz no salía. A Pok le paso lo mismo cuando le quiso contestar, entonces comenzaron a preocuparse, y los dos corrieron rápidamente a su casa, y cuando empezaron a escuchar sus voces decidieron no volver más ahí y hacerle caso a mamá siempre.
El Guardián
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