EL NIÑO EN COLORES

Juan se levantó una mañana como lo hacía habitualmente y fue al baño a bañarse y lavarse los dientes, en la jabonera encontró un jabón de color azul sin ninguna marca particular y con el se baño rápidamente pues tenía que llegar a la escuela a tiempo como lo hacía todos los días.

Misteriosamente y ante su enorme sorpresa, cuando se fue a peinar y luego de haber pasado la mano por el espejo empañado, vio que todo su cuerpo menos su pelo era de color azul.

Con un grito desesperado llamó a su madre, quien rápidamente entró y al verlo quedo enmudecida. Le dijo que se había bañado con ese jabón azul que se encontraba en la jabonera y que había quedado así y que no entendía porque, su madre miró el jabón que el le mostraba y le dijo que lo había comprado para ella y que ya se había bañado esta mañana más temprano pero no le había ocurrido lo mismo, cosa que se veía claramente.

Decide de acuerdo con su madre que no iba a ir a la escuela ese día pues los niños se reirían de el y que se bañaría nuevamente con otro jabón deferente que le pidió a la madre que le alcanzara.

Este nuevo jabón era de color verde, y otra vez la sorpresa fue que su color ya no era azul ya era un color cyan que es un azul neutro, Juan se encontraba aún más desesperado y volvió a bañarse con un jabón blanco que la madre le dio y el color resultante ya fue un rosa, que lo hizo sentir aún peor.

Ante tal desconcierto deciden con la madre ir al médico, así que se vistió con lo primero que encontró y para allí fueron. El médico al verlo no supo que decir en un primer momento y solo lo mandó a hacer reposo u quedarse en su casa unos días.

Luego de una semana de bañarse con diferentes jabones y reposar su color no  dejaba de ser una combinación de colores. Y todos los de su familia que se bañaban con los mismos jabones no cambiaban de color.

Ya sin esperanza, solo atinaba a quedarse encerrado en su casa pues no se animaba a salir. Así fue que un día lo visitó la abuela y al verlo le contó una historia que había pasado de boca en boca y que había llegado a sus oídos. Esta historia era que si el niño había dicho una mentira y la había mantenido en el tiempo sin reconocerla o contársela a alguien, existía un castigo que era que adoptaba los colores de los jabones con los que se bañaba.

Inmediatamente recordó en que le había mentido a su madre y se le contó a su abuela, ella le dijo en ese momento que podía ir a bañarse y que ya no quedaría de colores y así fue.

Su abuela lo perdonó por la mentira y le dijo que debía relatarle a la madre lo que había pasado, lo cual el hizo, y por la mentira la madre lo castigó con varios días sin juegos con los amigos.

Desde ese momento en adelante Juan nunca más mintió.

 

El Guardián

Una respuesta

  1. el cuento me enseña a no decir mentiras

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