La Cueva Mágica

María había escuchado en el pasillo del colegio, a dos niños hablando en secreto, estaban planeando una excursión. Se trataba de un viaje corto, para el cual estaban pensando en que llevar como provisiones.

A María le había llamado la atención el lugar que los niños mencionaban en vos baja, escucho muy bajito que se trataba de una cueva mágica y eso le había despertado su curiosidad.

Se lo comento a su mejor amigo Carlos, que al principio no le creyó nada, pero al mencionar la cueva mágica también se interesó en el tema, y entonces decidieron averiguar un poco más del tema.

Fueron a la biblioteca y empezaron a buscar un libro en particular que María había escuchado mencionar a los niños, que se llamaba “Las aventuras fantásticas del pirata sin barco”, finalmente y luego de buscarlo mucho terminaron por encontrarlo.

Dentro del libro además de la historia de este particular pirata se encontraba dibujado un mapa, donde en uno de sus rincones había una cruz marcada en rojo, que decía a un costado “la cueva mágica”.

Al verlo su entusiasmo fue aún mayor y con un papel y lápiz dibujaron cuidadosamente el mapa en una hoja blanca. También en ese momento se dieron cuenta que no quedaba lejos de allí el punto marcado.

Ellos vivían en la playa y frente a la playa había varias islas las cuales casi todos habían visitado al menos una vez, para ello usaban un bote de goma con remos.

Decidieron ir a ver si encontraban la isla pequeña dibujada en el mapa y se encontraba detrás de una más grande así que no se podía ver desde la playa. Sabían que para llegar a la pequeña isla tenían que cruzar a la isla mayor y luego navegar por un angosto río que la atravesaba de un lado al otro.

Como les tomaría más de 8 horas el recorrido completo solo para ir y venir, planearon el viaje y las provisiones para realizar su aventura a la mañana siguiente muy temprano.

Salieron como lo habían decidido al otro día llevando en el bote suficientes provisiones para el viaje. Remaron casi 1 hora para llegar a la desembocadura del río y por el siguieron hasta el otro lado de la isla grande donde llegaron después de remar otra hora.

Muy felices se pusieron al ver que la pequeña isla marcada en el mapa no se encontraba muy lejos de ahí y apresuraron el viaje ansiosos por llegar.

La isla era pequeña solo había unos pocos árboles y una pequeña montaña en su centro donde el mapa marcaba la entrada de la cueva, subieron el bote a la playita de la isla y caminaron presurosos con una gran curiosidad, hasta llegar a la entrada.

Su alegría era inmensa pues habían encontrado la entrada tal cual estaba indicada en el mapa muy rápidamente, pero ahí se dieron cuenta que no sabían que iban a encontrar dentro de la cueva, así que un poco inquietos entraron.

La cueva tenía un hueco en su parte superior que dejaba entrar la luz entonces todo se veía claramente, comenzaron a buscar algo diferente pero no encontraron nada más que una inscripción en una de sus paredes que decía “de esta cueva tienen que saber elegir muy bien lo quieran llevar y solo podrá ser una cosa y solo una vez, pues si vuelven a intentarlo no volverán a encontrar nada”.

Mucho les llamo la atención la inscripción, pero seguían sin encontrar nada para llevar, María ya un poco aburrida junto una piedra de las que había en el suelo a montones y en el momento que la toco la piedra se convirtió en una bella muñeca de cabellos dorados, Carlos que al ver eso corrió y tomo otra piedra la cual se convirtió en un hermosos autito rojo.

Así empezaron a juntar más piedras las cuales se convertían en juguetes muy lindos, y empezaron a cargarlas en una bolsa que habían llevado con ellos.

De repente María le recordó a Carlos la inscripción de la pared, y le dijo que mejor eligieran una sola cosa y se fueran tal cual lo escrito decía, así que María eligió la hermosa muñeca de pelos dorados y dejo todo los demás, pero Carlos no quiso hacer caso y siguió cargando juguetes todos los que en su bolsa entraron.

Se hacía tarde y decidieron volver, el viaje fue aún mas corto de vuelta que de ida, cuando llegaron a la playa donde reencontraban sus casas los dos miraron dentro de sus bolsas y María encontró su muñeca de pelos dorados pero Carlos solo encontró un montón de piedras y una nota que decía, “Carlos haz perdido tu oportunidad de tener un juguete bonito por tu desmedida ambición”.

Muy triste Carlos entendió el mensaje a la vez que sabía que no podría volver a buscar nunca otro juguete a la cueva mágica, pero aún así se alegro mucho de que su amiga hubiera sido obediente y precavida, por lo cual tenía su muñeca.

Se despidieron y cada uno se fue a su casa, Carlos al llegar a ella se dio cuenta de que su bolsa pesaba menos que con las piedras y volvió a abrirla y encontró dentro de ella el autito rojo que había tenido en su mano en la cueva y otra nota que decía, “Carlos aún cuando te hayas equivocado la primera vez, la magia de esta cueva también incluye que las personas que entienden sus errores y se alegran por la suerte de otros también merecen un premio, Disfrútalo!!

El Guardián

El pueblo de los niños

En un país muy lejano, lejos, muy lejos de aquí, había un pequeño pueblo habitado solo por niños. El más grande no tenía más años que tú, vivían en pequeñas casa hechas de chocolate, que no se fundía porque el calor no era tanto.

Los niños jugaban casi todo el día, pero solo una parte del mismo, pues tenían que hacerse la comida cuando les daba hambre, sino se iban a terminar comiendo sus casas de chocolate y no podrían dormir en ellas.

Les gustaban mucho las verduras, lo cual es bastante raro para los niños, pero se habían dado cuenta que no solo comían ellos con esas verduras, sino también una cantidad de animalitos con los que vivían en el mismo pueblo.

Cerca del agua para poder regarlas habían sembrado varias plantas de verduras, tenían, tomates, lechuga, zapallos, papas, zanahorias, y también algunos árboles de frutas, como bananas, manzanas, peras, naranjas, y mandarinas entre otros.

A los árboles les costaba subir, y para poder hacerlo habían construido unas escaleras de soga, que las habían fabricado entrelazando hojas largas de unos árboles cercanos al pueblo.

Todos los días a la hora del almuerzo, comenzaban a juntar verduras y frutas, y lo mismo hacían a la noche antes de dormir para la cena. Primero le daban de comer a los animalitos, había conejos a los cuales le encantaban las zanahorias y la lechuga, tenían también ardillas que comían tomates y papas, además había pájaros a montones que preferían zanahoria y lechuga, pero a también les encantaban las manzanas.

Cuando llovía juntaban agua en unos baldes que tenían que ellos mismos habían fabricado con pedazos de madera, el agua que juntaban les servía para cuando tenían sed y para que les durara la ponían en unos barriles de madera que también habían fabricado pero con más trabajo aún que los baldes.

No tomaban agua de la laguna cercana al cultivo pues esta era buena para regar pero un poco salada para tomar. Se turnaban para los trabajos y para la preparación ya sea del almuerzo o de la cena. A cada uno de ellos le tocaba tener ordenada su casa, pues se habían dado cuenta también que si no se preocupaban por la limpieza, las casa se convertían en un desorden tan grande que ni ellos mismos podían entrar a dormir.

Estos niños solos habían aprendido a hacer todas las cosas, con lo cual en este pequeño pueblo había una armonía total. Algunos de ellos eran mejores para cultivar las verduras, y otros mejores para cuidar los árboles de frutas, algunos otros eran buenos para treparse a buscar la fruta y otros eran buenos para cocinarla, y había otros encargados de juntar el agua y tenerla preparada para cuando tuvieran sed.

A algunos se les había ocurrido apretar las naranjas y sacarles el jugo el cual tomaban cuando festejaban algún cumpleaños, si lo hubieran tomado siempre no les habría durado mucho.

Un día aparecieron los padres de todos y al ver lo bien que tenían todo ordenado y prolijo, y lo bien que se las arreglaban con todo, se pusieron muy felices y los dejaron vivir en el pueblo para siempre, pero los visitaban seguido y les traían como premio golosinas y regalos por el buen trabajo que habían hecho.

Todos los niños del mundo pueden hacer esto mismo, solo que a veces las mamás y papás los consentimos tanto que no hacen nada de nada, solo jugar y jugar. Me parece que hay que aprender de estos niños que pudieron arreglárselas con todo. ¡Que extraordinarios niños, como tú también lo eres!

El Guardián

 

El Zapato

Mamá había salido más temprano que de costumbre esta mañana,
escuche que le decía a alguien por teléfono que había visto algo muy lindo y no
quería perdérselo.

Como todos los días me levante y prepare mis cosas para
salir al colegio, en mi mochila quería llevar algo distinto, algo nuevo, algo
que no llevara todos los días como eran mis galletitas, mi jugo y mis caramelos
los cuales convidaba a mis amigos, ya a esta altura sabía que gusto prefería
cada uno y todo. Decidí que lo mejor sería llevar mi pelota de goma espuma, era
la que me permitían llevar al colegio porque con esa no rompíamos nada, y nos
golpeábamos menos que con otras.

Mi padre me alcanza al colegio, en el camino como es
habitual me llena de recomendaciones, que esté atento en clase, lo cual me
favorecería a la hora de hacer mi tarea, que fuera muy respetuoso con todos.
Tanto me lo decía y tantas veces que ya lo sabía de memoria.

En la puerta del colegio me encuentro con Margarita, que
feliz me hace verla, me gusta y mucho pero no me animo a decirle, siento que mi
corazón se acelera al acercarme a ella y las palabras salen de mi boca
lentamente. Hoy se me ocurrió comentarle la veloz salida de mi madre de casa,
esperando que ella al ser una niña me pudiera dar una pista, pero no solo se
limitó a mirarme perpleja como si le hubiera preguntado cual era el valor de la
gravedad que nos tiene atados al suelo (de paso pienso que lindo sería saltar
tan pero tan alto que pudiera superar las copas de los arboles con facilidad,
me encanta saltar y treparme), bueno como ya dije ninguna respuesta obtuve de
Margarita, y entramos al colegio.

No veía la hora que llegara el recreo, (pero no estoy
prestando atención a lo que la maestra está hablando, y me viene a la memoria
lo que mi papá me dice todas las mañanas, de que habla???, que es el año de la
tierra, que hay que cuidar el medio ambiente, pero si eso no hago más que
oírlo, pero  acaso no es responsabilidad
de los grandes ese tema, que estuvieron haciendo hasta hoy??, me preocupa pero
no tanto creo que le debería preocupar más a mis padres) estaba distraído y con
ganas de salir a jugar a la pelota con mis amigos, y riiiiiiiiiiiing llego la
hora, rápidamente salí de clase con mis amigos a jugar a la pelota, ellos
estaban tan contentos como yo, que partidazo!!!, (ganamos, siempre ganar es
lindo,  aun cuando mi papá me dice que lo
divertido es jugar, pero que importa eso GANAMOS!!!!).

Margarita casi al final del recreo se acercó a mi
rápidamente y me dijo -  tu mama se fue a
comprar ropa, zapatos o carteras, a mi mamá también le encanta eso y creo que a
mí también me va a gustar, pero no se (zapatos, carteras, ropa?? de que me
habla?, yo lo único que se es que se enojan conmigo porque siempre rompo los
pantalones y zapatillas jugando al football). Riiiiiiiiiing se terminó el
tiempo hay que volver a clase.

Nos tocaba matemática, eso si que me gusta, no paro de
divertirme haciendo cuentas y me alegraría saber mucho más (dicen que sirve
para todo, que con la matemáticas se hacen edificios, puentes, autos, y cohetes
que se van a la luna. Que bueno sería que yo pudiera hacer alguna de todas esas
cosas. Viajar a la luna…………..uhhh estoy en la luna. Ya estamos en clase!!), la
maestra nos da unos problemas muy divertidos y mientras los hago, tic tac el
tiempo paso y ahora viene Lengua, eso si que no me gusta, se vienen los
dictados en los cuales siempre me equivoco, como se escribe esto o aquello y en
cuanto estoy seguro de algo, me equivoco y lo escribo mal, bueno ya pasara, y
en cuanto toque el timbre tendremos el siguiente y ultimo recreo, donde
volveremos a jugar al football.

Bueno football de por medio y más lengua llego la hora de
volver a casa, se que me esperan en la puerta y ahí puedo llegar a casa y
comenzar a jugar con la Play. Tomo la merienda y lo hago siempre que llego.

Porque tan rápido se hace de noche, me tengo que bañar y
prepararme para comer, (creo que hoy hay milanesas con fritas, me encanta, si
pudiera elegir siempre pediría eso), lo hago y espero viendo algún programa en
la tele.

Llego mamá y no pude esperar a preguntar y lo hice, que era
lo tan importante de la mañana, y me mostro que traía una bolsa que tenía una
caja con zapatos, (Margarita tenía razón finalmente eran zapatos, ya tengo
ganas de que llegue mañana así la veo de nuevo y juego con mis amigos, el
colegio sería tan divertido si no tuviéramos más que eso) me los mostró y me
parecieron lindos eran de color verde oscuro, pero aun así no le notaba algo
tan especial.

Tal fue mi curiosidad que me quede mirándolos fijamente,
para ver si lograba encontrar algo que me llamara la atención, pero nada.

A la hora de dormir sin que mama se diera cuenta me los
lleve al cuarto y me quede mirándolos fijamente, no se como pero me dormí creo.

Por la mañana me despierto y veo que los zapatos ya no
estaban y para mi alegría lo que había en su lugar eran dos juegos que le había
pedido a mi mamá para la play hacía ya un tiempo. Que bueno estoy tan contento,
como me voy a divertir con ellos cuando vuelva del cole hoy.

Le agradecí a mi mamá, pero ella me dijo que no sabía de
juegos se trataba, mientras vi que tenía los zapatos nuevos puestos.

Me queda la duda si es que mi madre me compro los juegos o
no, y si eso último era cierto entonces habrían sido mágicos los zapatos?. (que
se yo que buenos que están los juegos!!!!)

Ahh!! así eran los zapatos:

EL NIÑO EN COLORES

Juan se levantó una mañana como lo hacía habitualmente y fue al baño a bañarse y lavarse los dientes, en la jabonera encontró un jabón de color azul sin ninguna marca particular y con el se baño rápidamente pues tenía que llegar a la escuela a tiempo como lo hacía todos los días.

Misteriosamente y ante su enorme sorpresa, cuando se fue a peinar y luego de haber pasado la mano por el espejo empañado, vio que todo su cuerpo menos su pelo era de color azul.

Con un grito desesperado llamó a su madre, quien rápidamente entró y al verlo quedo enmudecida. Le dijo que se había bañado con ese jabón azul que se encontraba en la jabonera y que había quedado así y que no entendía porque, su madre miró el jabón que el le mostraba y le dijo que lo había comprado para ella y que ya se había bañado esta mañana más temprano pero no le había ocurrido lo mismo, cosa que se veía claramente.

Decide de acuerdo con su madre que no iba a ir a la escuela ese día pues los niños se reirían de el y que se bañaría nuevamente con otro jabón deferente que le pidió a la madre que le alcanzara.

Este nuevo jabón era de color verde, y otra vez la sorpresa fue que su color ya no era azul ya era un color cyan que es un azul neutro, Juan se encontraba aún más desesperado y volvió a bañarse con un jabón blanco que la madre le dio y el color resultante ya fue un rosa, que lo hizo sentir aún peor.

Ante tal desconcierto deciden con la madre ir al médico, así que se vistió con lo primero que encontró y para allí fueron. El médico al verlo no supo que decir en un primer momento y solo lo mandó a hacer reposo u quedarse en su casa unos días.

Luego de una semana de bañarse con diferentes jabones y reposar su color no  dejaba de ser una combinación de colores. Y todos los de su familia que se bañaban con los mismos jabones no cambiaban de color.

Ya sin esperanza, solo atinaba a quedarse encerrado en su casa pues no se animaba a salir. Así fue que un día lo visitó la abuela y al verlo le contó una historia que había pasado de boca en boca y que había llegado a sus oídos. Esta historia era que si el niño había dicho una mentira y la había mantenido en el tiempo sin reconocerla o contársela a alguien, existía un castigo que era que adoptaba los colores de los jabones con los que se bañaba.

Inmediatamente recordó en que le había mentido a su madre y se le contó a su abuela, ella le dijo en ese momento que podía ir a bañarse y que ya no quedaría de colores y así fue.

Su abuela lo perdonó por la mentira y le dijo que debía relatarle a la madre lo que había pasado, lo cual el hizo, y por la mentira la madre lo castigó con varios días sin juegos con los amigos.

Desde ese momento en adelante Juan nunca más mintió.

El Guardián

Para contarle a los niños

Le relato a mi hijo una historia, la cual como con el acorde no tiene fin, todas las noches el cuento sigue y sigue. Le encanta y para hacerlo se me ocurrió que podía agregarle información a este relato que tuviera que ver con lo que los niños hoy no acostumbran encontrar.

Con la televisión, la computadora, el cine en 3 D y los videojuegos (PS3, Wii, etc.). su imaginación trabaja poco y saben poco del origen de las cosas y como se fueron creando, así que le voy agregando trabajos que estos niños que participan en el cuento realizan y herramientas para hacerlos.

Los hago cultivar, preparar comida, construir elementos básicos para poder hacer todo esto, como por ejemplo, fuego (sin encendedor ni fósforos), cuchillos, hachas, redes y otras cosas.

Todos estos elementos los construyen con sus manos y con lo que tienen al alcance, agregado a esto y teniendo en cuenta que para los niños los portales del tiempo son moneda corriente, le genero portales naturales en sus aventuras, por los cuales al atravesarlos llegan a los mas variados lugares.

Mi intención es compartirlos con ustedes para que puedan también relatárselos a sus hijos, verán que su imaginación es increíble y ellos mismos le irán agregando personajes.

Muchos encontraran similitudes con cuentos que alguna vez han leído o les han contado de autores extraordinarios, como Julio Verne, Wells entre otros, pero aclaro que son solo similitudes, pues hay espacios que se parecerán al principito de Saint-Exupéry, y a otros también pero todo esto es producto de la imaginación de mi hijo y de la adaptación de algunas instancias de estos cuentos al relato general sin citas directas.

Dicho esto a partir de esta semana o la próxima comenzaré estos relatos, espero que ustedes y sus niños los disfruten.

El Guardián

La Cascada Musical

Se contaba una historia en un pueblo pequeño en la montaña, era una tradición contarlo de padres a hijos, y así había pasado de uno a otro durante decenas de años.

Un niño curioso, pero muy curioso, casi se podría decir el más curioso, escucho el cuento que su padre la había contado esa noche, y no soportaba la ansiedad de poder descubrir ese maravilloso lugar.

El cuento relataba que en la cima de la montaña cercana al pueblo, se encontraba un lago y que al acercarse, se podían escuchar canciones que salían del mismísimo lago. Y que al escucharlas uno quedaba dormido y tenía los sueños más maravillosos.

Felipe que era el nombre de nuestro curioso, durmió esa noche y muy temprano a la mañana decidió salir en busca de este lago maravilloso del cual había oído de su papá la noche anterior.

Trepo entre las rocas por la montaña durante un larguísimo rato, sin detenerse, de hecho nadie lo detendría, pues su curiosidad era más fuerte que el, y de esta manera siguió incansable hasta que llego a la parte más alta de la montaña.

Tal como en el cuento vio el lago y escucho su música, al acercarse se quedo rápidamente dormido con las dulces canciones que escuchó, y que lo transportaron a su un sueño maravilloso.

En su sueño el niño jugo y bailo con varios animalitos, que aparecieron junto al lago, y al terminar el juego con ellos, se le ocurrió llevar un poco del agua en una jarra que el tenía.

Al despertar el sueño que había tenido le aparecía tan real como si lo hubiera vivido realmente, así que decidió cargar un poco de agua en su jarra y llevársela con el.

Regresó rápidamente, y cuando apenas le faltaban unos metros para llegar a su casa, mientras caminaba por el borde del río que bordeaba la ciudad, su jarra se cayó y se volcó en la tierra el agua del lago que el tan cuidadosamente había traído desde allí.

Pero en lugar de perderse, el agua pareció aumentar su tamaño y formo una pequeña cascada que no cantaba canciones como el lago pero se podían escuchar unas bellas melodías.

La cascada se volvió famosa por su música y su poder tranquilizante, y el pueblo fue creciendo mucho en fama por esta cascada musical, que hasta terminaron cambiándole el nombre al pueblo mencionando la cascada.

Las historias continuaron pero esta vez contaban la historia de Felipe y la cascada musical.

No te quedes con los sueños, intenta cumplirlos.

El Guardián

El Lago Silencioso

En el medio de un bosque muy hermoso, lleno de árboles muy grandes y viejos, había una pequeña casa de madera. Tenía una hermosa chimenea que sus dueños prendían todos los inviernos y la dejaba agradablemente calentita.

Los dueños no eran gente común, sino una familia de ardillas, estaban la mamá, el papá y dos ardillitas muy picaras que se llamaban Pik y Pok. A estos dos pilluelos les encantaba jugar en el bosque y treparse a cada árbol que encontraban, se pasaban todo el día jugando y corriendo, eran incansables.

La mamá para que no se alejaran mucho y perderlos de vista les dijo que más allá de los grandes árboles que se veían desde la casa había un gran lago, pero que no era un lago como todos donde poder ir a jugar y nadar, este lago era encantado, y que si se acercaban a él podrían llevarse una sorpresa no muy buena.

Pero estas dos ardillitas picaronas en lugar de asustarse por el cuento del lago, la idea de ir les daba cada día más y más curiosidad. Así que un día como cualquier otro Pik y Pok salieron a correr, pero esta vez iban directamente hacia el lago.

Entonces no bien salieron de su casa corrieron como locos hacia más allá de los árboles que la mamá les había contado. Al rato de haber pasado los árboles encontraron el lago, en un primer momento se detuvieron sorprendidos por haberlo encontrado y se quedaron mirándolo con sorpresa y temor.

Vieron que por un lado de este lago caía agua que venía de las montañas en forma de cascada, y que al tocar el lago se formaban unas ondas sobre el agua que parecían perderse en él. Era muy grande y no se veía la otra orilla y el reflejo de los árboles alrededor le daba un color verde en los bordes que se iba transformando en verde más claro hasta convertirse a la distancia en color azul oscuro.

Luego de observarlo un rato, su desconfianza desapareció y se acercaron velozmente hacia la cascada, a medida que se acercaban se dieron cuenta que la cascada no hacía ruido como normalmente hacen todos al caer, esta no hacía ningún ruido. Se detuvieron junto a la cascada sorprendidos por el inmenso silencio que había y entonces se dieron cuenta que alrededor de este lago nada hacía ruido, pues tampoco se escuchaban los ruidos de las hojas al moverse con el viento y vieron unos pájaros que parecían cantar pero tampoco se escuchaba su canción.

Pik que fue el primero en sorprenderse por esto tan raro, le quiso decir a Pok que mejor se iban pues comenzaba a asustarse por ese silencio extraño que rodeaba este lago, pero sus labios se movieron pero su voz no salía. A Pok le paso lo mismo cuando le quiso contestar, entonces comenzaron a preocuparse, y los dos corrieron rápidamente a su casa, y cuando empezaron a escuchar sus voces decidieron no volver más ahí y hacerle caso a mamá siempre.

 

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